‘PROM NIGHT’: 40 AÑOS DEL TERROR EN LA PISTA DE BAILE

En el inmenso catálogo de películas slasher que proliferaron durante la década de los ochenta, la canadiense Prom Night (1980) es una de las más conocidas, principalmente famoso por ser uno de los muchos vehículos de lucimiento de Jamie Lee Curtis durante los inicios de su carrera y luciendo a todo pulmón su rol como Scream Queen.

El director Paul Lynch desarrolló Prom Night después de una reunión con el productor Irwin Yablans, quien previamente había producido Halloween (1978). Lynch había querido trabajar en una película de terror, e inicialmente había lanzado Don’t Go See the Doctor, una película sobre un médico que asesina a sus pacientes. Yablans, en cambio, sugirió que Lynch utilizara unas vacaciones como base para la película, lo que resultó en que Lynch decidiera construir la premisa en torno al evento del baile de graduación de la escuela secundaria.

Tras su lanzamiento en 1980, Prom Night recibió críticas en su mayoría desfavorables de los críticos, con frecuentes comparaciones con Halloween (1978) y Carrie (1976). Pero posteriormente se consideró como un clásico de culto, no solo por su contenido de terror sino también por su banda sonora disco- heavy con la que Jamie Lee Curtis enciende la pista de baile.

La banda sonora de Prom Night incluye varias canciones disco que se presentan prominentemente en la escena de baile de la película. Originalmente, la película fue filmada con los actores bailando canciones populares de Gloria Gaynor, Donna Summer, France Joli y Pat Benatar, pero, según el compositor Paul Zaza, los derechos de publicación de las canciones estaban muy lejos del presupuesto de la película. Así que, Zaza se dio a la tarea de escribir una serie de canciones, utilizando pistas originales, que terminaron en una demanda por derechos de autor por $ 10 millones, que finalmente se resolvió por $50,000. Pero a pesar de esto, la banda sonora de Prom Night consigue ser lo más atractivo de la película y por lo cual se siente única. Como dato curioso el LP y cassette de la banda sonora de la película es muy buscada por los fanáticos de la película y muy bien pagada por los amantes de la música disco.

En términos de violencia en pantalla, Lynch había ideado intencionalmente que la película tuviera una cantidad mínima de sangre, ya que no quería que fuera abiertamente gratuita; sin embargo, el distribuidor, Avco Embassy Pictures, ordenó que incluyeran algo de violencia gráfica, lo que resultó en la decapitación en pantalla de Lou Farmer en el final. Para que la secuencia parezca realista, el equipo de efectos especiales decidió construir un piso de apoyo a través del cual el actor, David Mucci, podría colocar su cabeza, creando la ilusión de su cabeza cortada tirada en el piso. Para la filmación de la decapitación en sí, se creó una cabeza ficticia a través de prótesis y se moldeó alrededor de un cráneo de apoyo.

En definitiva un pequeño clásico muy disfrutable, entretenido y digno de ser visionado. Una pequeña joya muy superior a los enormes bodrios que se hacen hoy en día, que dio como resultado un horrendo remake en 2008 y tres secuelas más, donde conocimos a la infame Mary Lou Maloney. Pero esa es otra historia…

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