EL 2000, UN AÑO IRREPETIBLE EN LA MÚSICA POP

Durante el inicio del nuevo milenio hubo un resurgimiento de la música pop. Desde el 2000, la música ha cambiado más rápido que nunca antes en la historia dándonos de todo. Pero antes de estos días tuvimos sonidos estrafalarios, nuevos equipos para producir música y nuevos beats que hicieron que el 2000 fuera un año irrepetible en la música pop.


El 2000 marcó el regreso de Madonna a la gran pantalla, tras Evita (1996), con The Next Best Thing. Marcando contundentemente su tercera década en la industria musical, al presentar su versión de American Pie, la cual se convirtió en un éxito mundial ampliamente aplaudido por no complacer las tendencias que sonaban en esos tiempos.

 

 

El éxito de American Pie solamente sirvió como antesala de lo que sería el octavo disco de Madonna. Luego del éxito de su predecesor, Ray of Light (1998), Madonna tenía planeado embarcarse en una gira. Sin embargo, su compañía discográfica la animó a regresar al estudio y grabar música nueva antes de que continuara con esos planes. Con Music, Madonna se convirtió en la solista con más álbumes dentro de la lista “Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos”, elaborada por la revista Rolling Stone. Una vez más, para sorpresa de muchos, el cambio de milenio resultó mágico para Madonna recuperando el trono en las discotecas de todo el mundo y su reinvención cobró vida con chispas y estilo.

Paralelamente a Madonna se encontraba una joven Britney Spears, que continuaba cosechando éxitos, tras su debut con …Baby One More Time (1999). En el 2000, Spears enloquecio al mundo con Oops!… I Did It Again, una ráfaga de aire fresco en una habitación sofocante dominado por boy bands como ‘N Sync y Backstreet Boys.

 

 

El segundo álbum de Britney Spears fue un hito en la cultura pop de la década, siendo considerado por la crítica como “la perfeccion del pop moderno”. Llegó a debutar en el Billboard 200 y estableció el récord del álbum más rápidamente vendido de una artista femenina en su primera semana tras vender 1.319.000 copias. En 2015, dicho récord fue superado por la cantante británica Adele con su álbum 25, el cual vendió 3.38 millones de copias en su primera semana.

Mientras la realeza del pop se formaba en América, del otro lado del globo terráqueo se encontraba Kylie Minogue ayudando a la Parlophone a volver a la sima, al traer a la música disco a su segundo aire (mucho antes que Confessions on a Dance Floor de Madonna) con su Light Years.

 

 

Con su sonido dance-pop exagerado, Light Years se convirtió en un estandarte para la nueva era en el synthpop, ayudando a definir el sonido de otras cantantes como Sophie Ellis-Bextor, Elena Temnikova, Katy B, Clarissa o Anne-Marie. Además que fue el momento en que recibió el título de símbolo sexual por el renacer de sensualidad que mostraba la australiana.

Al igual que Madonna, Kylie y Britney, Christina Aguilera dejaba su huella en el lejano 2000 con Mi Reflejo, este álbum llevó a Aguilera a ser la primera artista norteamericana en ganar en los Latin Grammy, ayudando a la popularización del pop latino en los Estados Unidos.

 

 

Al igual Shakira pone su granito de arena a abrir paso a los artistas latinos en otros países. A finales de 1999 fue invitada a MTV Unplugged, mismo que fue lanzado en el año 2000, siendo aclamado por la crítica estadounidense y ser considerado como una de las mejores presentaciones en vivo en la historia.

Y por último, no olvidemos las artistas que debutaron en el 2000, como Nelly Furtado que ofreció un delicioso y refrescante antídoto contra la multitud de princesas y reinas del pop con Whoa, Nelly!. O la pequeña dama con la gran voz, Anastasia y por supuesto P!nk.

 

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