‘RED LETTER DAY’ | ¿VALE LA PENA?

La familia Edwards, la belleza sureña recién divorciada Melanie y sus dos hijos casi adultos, se acaban de mudar a un tranquilo vecindario nuevo con acogedoras casas burguesas. La familia teme el aburrimiento y busca alivio: la hija en una aventura con el rockero local y su hijo en videojuegos e intentos débiles de ser gracioso. En un día libre, encuentran tres cartas rojas en el buzón, diciéndoles que tienen que asesinar a un vecino … ¡antes de que él o ella les devuelva el favor! Al principio, piensan que es una broma tonta, pero luego toda la comunidad recibe el mismo tipo de mensajes. Las cosas se calientan y las primeras víctimas comienzan a caer, por lo que pronto se dan cuenta de que las cosas son muy graves. Con las calles enrojecidas y las redes sociales enloquecidas, el pánico y la paranoia alcanzan alturas sin precedentes.

Vaya con esta película, menudo mensaje deja caer. Como muchas veces se ha dicho el hombre es malo por naturaleza por lo tanto qué mejor manera de crear la utopía perfecta que dejarnos la decisión entre que aflore la humildad y bondad o el egoísmo, y así, darle rienda suelta a nuestros más bajos instintos.

Para su debut en largometrajes, Cameron Macgown hace una gran entrada con esta pieza de horror satírico. Lo único que le pone pero a Red Letter Day es el desempeño actoral de los actores más jóvenes -Hailey Foss y Kaeleb Zain Gartner- pero se olvida gracias a la protagonista Dawn Van de Schoot y a la estética del filme, que los hacen sentir como una autentica película de terror y no mamadas.


¿VALE LA PENA?

¡No confíes en tus vecinos! Ese es el mensaje subyacente en Red Letter Day del cineasta canadiense Cameron Macgowan. En su primera característica, hilarante y espeluznante a partes iguales, aprovecha los temores inconscientes de los ciudadanos de los suburbios que, en teoría, no tienen nada que temer. Entre líneas, rinde un amplio homenaje a Re-animator de Stuart Gordon y Shivers de David Cronenberg. Estupenda película, que siembra dudas sobre la condición y la naturaleza humana, con un ritmo dinámico pero algo pausado y con menos acción de la que promete, que queda recompensada con unos minutos finales de vértigo.


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