LAS JOYAS MÁS EMBLEMÁTICAS DE DIANA DE GALES

Diana amaba las joyas, y pocas las usaban mejor que ella. A lo largo de los años, la princesa mezcló la tradición con su propio estilo inimitable, creando algunos de los looks más icónicos de la familia real británica moderna. He reunido algunas de las piezas más increíbles del joyero de Diana, la mayoría de las cuales dejó en su testamento a William y Harry, especificando que debían ser usadas por las futuras esposas de los príncipes.


El día de su boda Diana llevó muy pocas joyas. Incluidos los pendientes de diamantes de su madre (mismos que Frances Shand Kydd llevó al funeral de su hija) y la tiara de la familia Spencer, una pieza hecha a base de otras piezas de joyería de diferentes épocas, que fue utilizada en la boda de todas las mujeres Spencer.

Diana y Charles se comprometieron en febrero de 1981. Su anillo de compromiso consistía en 14 diamantes que rodeaban un zafiro ceilán azul ovalado de 12 quilates engastado en oro blanco de 18 quilates. Fue creado por el entonces joyero de la corona Garrard & Co. El diseño se inspiró en el broche de zafiro y diamantes de la reina Victoria, un regalo de bodas del príncipe Alberto en 1840, que Victoria se puso ese día como su «algo azul».

Conocida como La Tiara de los Enamorados de Cambridge, fue un regalo de la Reina Isabel II con motivo de la boda de Diana y el Príncipe de Carlos de Gales en 1981. Esta pieza neoclásica fue diseñada a petición de la Reina Isabel II por Garrard & Co en 1913, utilizando diamantes y perlas de la familia real, para replicar la tiara de su abuela, La Princesa Augusta de Hesse-Kassel.

Hecha de un regalo de diamantes y esmeraldas de las damas de la India, esta gargantilla de Art Deco fue creada por Garrard & Co en 1921 para la Reina María. Dado como regalo a Diana por la Reina Isabel, quien heredó la pieza de su abuela en 1953.

En los primeros años de su matrimonio, la princesa de Gales usó la pieza como broche. Sin embargo, poco después de la boda, la princesa convirtió el broche de zafiro en el cierre de una magnífica gargantilla de perlas de siete hilos, mismo que utilizó para bailar con John Travolta y con el legendario revenge dress.

Creada a base de un anillo y un reloj de diamantes y zafiros de Arabia Saudita, regalo del Príncipe Fahd bin Abdulaziz al-Saud. La aparición más famosa de la gargantilla de zafiro saudí fue cuando la princesa de Gales usó la pieza como diadema en una cena ofrecida por el emperador Hirohito en el Palacio Imperial de Tokio en 1986.

El 24 de abril de 1991, Diana visitó un albergue para niños abandonados en una Fundación FEBEM para el Bienestar Infantil en Sao Paulo, Brasil. Fue fotografiada extensamente con una cruz de oro y una cadena con la que jugaban los niños del albergue. Esta cruz y cadena fueron donadas por la Princesa para una subasta benéfica que se llevaría a cabo a principios de septiembre de 1997, pero se almacenó durante 20 años y luego se vendió a un joven coleccionista australiano.

La Princesa utilizó esta gargantilla de perlas japonesas por primera vez en una visita de estado en Países Bajos en 1982. La gargantilla contiene cuatro hileras de perlas cultivadas japonesas con un broche central de diamantes. La pieza ahora está siendo usada por la duquesa de Cambridge.

Este collar compuesto por grandes perlas naturales y gris oscuro, realizado por el joyero londinense Leo de Vroomen, fue regalado a Diana en 1985 por el príncipe Carlos. Apareció en público solo dos veces: en un viaje a Austria en abril de 1986 y un mes después cuando visitó una escuela en Japón. Se dice que a Diana no le gustó en absoluto y los historiadores creen que se le dio cuando su matrimonio comenzó a desmoronarse.

Hecha de 900 perlas emparejadas con columnas de diamantes y rubíes, esta gargantilla de once hilos era una de las piezas favoritas de Diana, que solía usar en los estrenos de cine y teatro.

Tras el nacimiento del príncipe William, el príncipe de Gales le regaló a su esposa un colgante de oro que tenía grabado el nombre de su hijo, con la letra distintiva de Carlos. Diana solía usar el colgante en privado, pero solo lo usó una vez en público, durante un partido de polo en Windsor. Esto se convirtió en una tradición en la familia, y en 2013 la duquesa de Cambridge recibió de su hermana un colgante de oro que lleva el nombre de su hijo mayor, el príncipe George , y la primera letra del nombre de su esposo.

Creado por Garrard & Co y hecho con 187 diamantes y cinco perlas de los mares del Sur, el collar fue usado por Diana durante una aparición en una actuación de El lago de los cisnes del English National Ballet en el Royal Albert Hall dos meses antes de su muerte en 1997. El collar se creó junto con un juego de aretes, pero después de su muerte, la suite se vendió con el permiso de su familia.

Un regalo del rey Faisal de Arabia Saudita a la reina Isabel II, es un collar de flecos en diseño y engastado con diamantes talla baguette y brillantes. El rey Faisal compró el collar, fabricado por el joyero estadounidense Harry Winston, y se lo regaló durante una visita de estado al Reino Unido en 1967. La reina le prestó el collar a Diana para que lo usara en una visita de estado a Australia en 1983.

Este collar fue regalado a la reina Isabel II por el rey Khalid de Arabia Saudita en 1979. Tiene un diseño de rayos de sol y contiene diamantes redondos y en forma de pera. Al igual que el collar del Rey Faisal, fue hecho por Harry Winston, y la Reina solía prestar el collar a Diana.


Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: